“El Cuento de la Guerra”, de Eduardo Bähr

0f9605_4bb4adff46094193a0f5eb885651898e.jpg_srb_p_400_400_75_22_0.50_1.20_0
Compra El cuento de la guerra de Eduardo Bähr, en Casasola Editores

Julio es mes de la guerra entre Honduras y El salvador, guerra entre pueblos hermanos cuyas consecuencias se hicieron sentir durante décadas y que, en aras de los caídos de ambos bandos por aquel enfrentamiento absurdo, tenemos la obligación de mantener fresca en nuestra memoria. El cuento de la guerra, de Eduardo Bähr, es el libro que, desde Honduras, nos retrata un conflicto que en 1969 se construyó sobre mentiras.

Comentarios de Helen Umaña sobre El cuento de la guerra:

UNA VISIÓN CALEIDOSCÓPICA  DE LA GUERRA

“El cuento de la guerra -tal como ocurre con La balada del herido pájaro y otros cuentos de Julio Escoto y La ternura que esperaba de Marcos Carías representa la puesta al día, con relación a Latinoamérica, de la narrativa hondureña. Un libro, pues, que marca pautas y derroteros: la exploración por estratos anímicos que colindan con el inconsciente a través del monólogo interior; la ruptura de la secuencia lineal y la aplicación de diversos puntos de vista en el mismo cuento. Su acertado y bivalente título -que ya en sí mismo es irónico- alude tanto al contenido general del libro como al trasfondo de las mentirosas y manipuladas versiones oficiales del enfrentamiento bélico, las cuales fueron “puro cuento”, para emplear la conocida expresión popular a la que alude el texto que le da nombre a la obra.

Ordenando secuencialmente las alteradas piezas de la historia, en Tarzán de los gorilas, vemos que un soldado -apodado “Tarzán”-, atormentado por su forzada participación en la guerra, agrede a sus compañeros y deserta. Por órdenes del teniente Vega, varios hombres lo buscan y, durante la expedición de búsqueda, capturan a un soldado enemigo al que cuelgan de las manos. Para hacerlos pasar por los de Tarzán, recogen unos huesos encontrados en un cementerio destruido por las bombas. Con el alto al fuego, llegan observadores internacionales. Este resumen es elemental; el relato construido por Bähr posee un diseño complejo con la presencia de diversas instancias cronológicamente alteradas que el lector tiene que acomodar. Además, el autor se revela dueño de las técnicas innovadoras de la narrativa contemporánea.

Así, cuando el narrador testigo vigila al prisionero, el monólogo interior directo posee extraordinaria fuerza poética. Una refinada meditación sobre la vida, la muerte, la guerra inútil, la intromisión de intereses ajenos al área centroamericana y la esencial hermandad entre los combatientes.

En  El cuento de la guerra, un anciano salvadoreño, residente en Honduras, durante el entierro de los supuestos restos de su hijo, deplora la pérdida de sus dos hijos, soldados del ejército hondureño, uno muerto y el otro desaparecido. De extrema ternura es el monólogo interior directo del adolorido padre. En un libro que apunta hacia los móviles de una guerra cuyo origen radica en los intereses económicos de los sectores poderosos de los países implicados (Estados Unidos, El Salvador y Honduras) no podía faltar el señalamiento a las grandes trasnacionales del banano. Así, Pichardo -tal el sobrenombre del viejo- consumió buena parte de su vida como trabajador en la United Fruit Company, empresa que dejó cesantes a miles de trabajadores por haber participado en la huelga bananera de 1954.

Los héroes de la fiebre combina la forma epistolar con el punto de vista del narrador protagonista. Un soldado -Hernán-, desde el frente de guerra, le dirige varias cartas a su padre, Lisandro Vega. Entre recuerdos y recomendaciones expresa su temor por el origen salvadoreño de éste. Además de las cartas, la visión se completa con la riqueza sicológica de otro monólogo interior indirecto. Los tres cuentos anteriores, aunque piezas independientes, confor-man una unidad. Uno aclara aspectos de los otros. Así, Hernán resulta ser “Tarzán”; el teniente Vega es su hermano Leonel y Pichardo es Lisandro Vega, padre de los dos.

Datos sobre los termites en una enciclopedia para niños y Epílogo pánico –a mi juicio, de menor calidad literaria que los cuatro cuentos reseñados- constituyen un contrapunto alegórico y simbólico sobre la guerra. El primero, remontándose a tiempos antiguos, desarrolla una parábola sobre supuestos “termites”, destructores de libros y documentos.

Epílogo pánico -un relato de teatral efecto ubicado en la corte papal de Alejandro V (Rodrigo Borgia) concita a reconocidos personajes de la historia en medio de los cuales -con su famoso libro en la mano- campea Machiavelli. Los manejos de la guerra, tras bambalinas, tuvieron carácter “maquiavélico”, interesadamente manipulado por medios de comunicación y agencias internacionales.

Crónica de un corresponsal no alineado destaca justamente, este detalle. Un relato que, a manera de “collage” recoge cables cifrados y fragmentos de entrevistas y notas periodísticas y radiofónicas. Mediante distintos enfoques se ofrece una visión caleidoscópica de la guerra. O, para ser más exactos, una aplicación de los principios del cubismo en la narrativa hondureña. Especialmente interesante es la deformación lingüística en los supuestos cables. Con ella se ironiza sobre su palabrerío inútil, lleno de frases sin respaldo real, obedientes al parte oficial.

Tegucigalpa, 2010

0f9605_effde6aaa5654862874c9ac5136a5fd5.jpg_srb_p_340_242_75_22_0.50_1.20_0Eduardo Bähr nació en Tela, Atlántida, el 23 de septiembre de 1940. Estudió Lengua y Literatura y  Letras Hispánicas en universidades de Tegucigalpa, Honduras y Cincinnati, USA. Docente de la Universidades Nacional Autónoma y  Pedagógica Nacional de Honduras; cátedras de Español, Literatura, Periodismo y Teatro. Ha realizado consultorías sobre temas de Realidad Nacional; Arte y Literatura; Derechos Ciudadanos; Comunicación, Corresponsabilidad Social y Ciudadanía Crítica. Autor de cuentos, textos teatrales, textos para niñas y niños y cuadernos de Educación Popular. Es actor de teatro, desde 1965; y cine, participó en las películas: No Hay Tierra sin Dueño; Utopía; El Viaje de Suyapa; No Amanece Igual para Todos; Corazón Abierto; La Casa de la Justicia. Director de teatro de la Escuela Superior del Profesorado. Teatro Universitario. Teatro Nacional de Honduras. Teatro de la Universidad de Cincinnati. Ha recibido los reconocimientos: Premio Nacional de Literatura Ramón Rosa. Premio Nacional de Literatura Martínez Galindo. Premio Nacional de Literatura Itzamná de Bellas Artes; Premio Nacional de Literatura José Trinidad Reyes de la UNAH y Premio Mundial Medalla Gabriela Mistral, Chile en 1995, en ocasión del quincuagésimo aniversario del Nobel  a la escritora  chilena; sólo por esta ocasión para cincuenta intelectuales y escritores en el mundo, incluyendo a seis premios nobel. Se ha desempeñado en los cargos de Director Editorial Universidad Pedagógica Nacional. Director Biblioteca Nacional de Honduras. Presidente CPTRT y Vicepresidente MADRE TIERRA-Honduras.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s